Cuando empecé a buscar marcas desde San Martín de los Andes, mandaba mensajes larguísimos por DM contando quién era. Ninguno funcionaba. El día que armé mi primer media kit, todo cambió: una sola pieza que resume quién soy, a quién le hablo y qué puedo lograr. Hoy te cuento cómo armarlo aunque recién arranques.
Qué es realmente un media kit
Un media kit es tu presentación profesional en una o dos carillas. No es un currículum aburrido ni un catálogo de fotos lindas: es una herramienta de venta. La marca lo abre, en treinta segundos entiende si encajás con su producto y decide si seguir hablando. Si la persona del otro lado tiene que adivinar algo, perdiste.
Los datos que no pueden faltar
No hace falta inventar nada, solo ordenar lo que ya tenés:
- Una foto tuya cercana y tu nombre o @ bien visible.
- Dos o tres líneas sobre tu nicho y tu zona.
- Métricas reales: seguidores, alcance promedio, tasa de interacción y vistas de reels.
- Datos de tu audiencia: edad, género y ciudades principales.
- Ejemplos de contenido o marcas con las que ya trabajaste.
- Tus servicios y un contacto directo.
Las métricas que de verdad importan
Acá está el secreto que tardé en entender: la marca no compra seguidores, compra resultados. Por eso priorizá el alcance y la tasa de interacción por encima del número total. Sacá las capturas desde Estadísticas de Instagram o TikTok de los últimos 30 días, no de tu mejor mes histórico.
Una creadora con 4.000 seguidores muy activos vende más que una con 40.000 dormidos. Mostralo con datos, no con promesas.
Si todavía no tenés campañas pagas, armá ejemplos de contenido espontáneo: videos que hiciste de un café o un producto que amás. Eso demuestra tu estilo mejor que cualquier texto.
Diseño simple que se lee en el celu
No necesitás ser diseñadora. Usá una plantilla de Canva, elegí dos colores y una tipografía clara. Menos es más: espacios en blanco, jerarquía visual y nada de fondos saturados. Exportalo en PDF liviano para que abra rápido. La mayoría de las marcas lo va a mirar desde el teléfono entre reunión y reunión.
Errores que te cuestan la campaña
Los clásicos: poner métricas infladas que después no se sostienen, llenarlo de texto, no incluir contacto o mandar un archivo de 20 MB que nadie abre. Otro error grande es no personalizar: tené una versión base y ajustá la presentación según la marca a la que escribís.
Armar tu media kit es el primer paso para que te tomen en serio. Animate a tener el tuyo listo esta semana. Si querés, contame tu nicho y te tiro ideas para tu presentación.
