Mucha gente me pregunta cómo hago para sostener varias marcas y, al mismo tiempo, ser mamá. La respuesta no es "hago malabares": es que aprendí a trabajar distinto.
Grabo en bloques
En vez de grabar todos los días, junto varias producciones en pocos días de rodaje. Un día de cámara puede convertirse en contenido para dos o tres semanas. Producir una vez y multiplicar es la clave.
Planifico el mes, no el día
Tener un calendario de contenidos me saca la ansiedad de "qué subo hoy". Cuando ya está decidido qué contar y cuándo, la ejecución es la parte fácil.
Acepto que no todo sale perfecto
Trabajar desde la Patagonia, con un hijo y con el clima en contra, me enseñó a soltar la perfección. Lo que se siente real conecta más que lo que se ve impecable.
Ser mamá no me restó tiempo: me dio una mirada más humana para contar historias.
No tengo una fórmula mágica. Tengo límites claros, bloques de trabajo y la decisión de hacer pocas cosas, pero bien.

