No conozco mejor manera de entender la Patagonia que caminándola. A pie, despacio, el paisaje deja de ser postal y se vuelve experiencia: el olor del bosque, el barro, el sonido de un arroyo, la recompensa de un mirador. Alrededor de San Martín de los Andes hay senderos para todos los gustos y niveles, y acá te comparto cómo encarar los imperdibles.
Caminatas suaves para empezar
Si recién arrancás o venís con la familia, hay senderos amables que bordean lagos y atraviesan bosque sin grandes desniveles. Son perfectos para tomarle el pulso a la cordillera: te dan vistas hermosas sin exigirte demasiado y son ideales para una mañana tranquila.
Subir para ver la cordillera entera
Los ascensos a miradores son otra cosa. Cuesta más, las piernas lo sienten, pero arriba todo cambia: lagos como espejos, picos nevados a lo lejos y, en días claros, la silueta inconfundible de los volcanes de la zona. Esa sensación de haberlo ganado caminando no se compra.
Senderos entre lengas y arroyos
Mis favoritos son los que se internan en el bosque andino-patagónico. Caminás bajo lengas y coihues, cruzás arroyos, ves hongos imposibles y, si tenés suerte y silencio, algún pájaro o huella de fauna. Es el tipo de trekking que te limpia la cabeza.
La montaña no se conquista, se camina con respeto: ella decide el clima, el ritmo y, muchas veces, hasta dónde llegás.
Caminar seguro: lo que nunca falla
Antes de cualquier salida, repaso siempre lo mismo:
- Registrá tu salida en las seccionales de guardaparques cuando corresponda.
- Respetá los horarios de los senderos y no salgas fuera de los marcados.
- Llevá agua, comida, abrigo en capas e impermeable.
- Mirá el pronóstico, pero preparate igual para que cambie.
- Avisá a alguien por dónde vas y a qué hora estimás volver.
El ritmo lo pone la Patagonia
Una cosa que aprendí caminando acá es a no apurarme. La montaña impone su tiempo y su clima. Días que arrancan soleados terminan con viento, y senderos que parecían cortos se hacen largos. Aceptar eso es parte de disfrutar: no se trata de llegar rápido, sino de estar presente en cada tramo.
Elegí tu sendero y salí
Lo lindo de esta zona es que hay un trekking para cada día y para cada ánimo: uno suave para reconectar, uno exigente para superarte, uno entre el bosque para perderte un rato. Solo tenés que elegir según cómo amaneciste.
Si venís a San Martín de los Andes, no te quedes solo en el centro: ponete las zapatillas y subí, aunque sea un poco. La cordillera te espera y, te aseguro, paga cada paso. Cuando armes tu ruta de senderos, contame cuál vas a hacer primero.

