Durante meses esperé sentada a que las marcas me escribieran. Llegaban algunas, pero pocas. Todo cambió cuando empecé a mandar pitches yo misma. Un buen pitch a una marca es simplemente un mail corto, claro y pensado para esa marca en particular. No es vender humo: es proponer algo que le sirva.
Investigá antes de escribir
Nada de copiar y pegar el mismo mail a cien marcas. Antes de escribir, miro qué publica la marca, qué campañas hizo, qué tono usa. Con eso armo una idea concreta para ellos. Un pitch genérico se borra; uno que demuestra que conocés a la marca se lee.
La estructura que me funciona
Mi pitch tiene siempre estas partes, cortitas:
- Quién soy: una línea con lo que hago y dónde.
- Por qué les escribo: algo real que me gusta de la marca.
- Qué propongo: una idea concreta de contenido.
- Por qué les sirve: qué gana la marca.
- Cierre: una pregunta simple para que respondan.
Nada de párrafos eternos. La persona que lo lee está ocupada.
Un ejemplo que podés adaptar
Así queda armado:
Hola, soy Mica, creo contenido sobre vida en la Patagonia para una comunidad fiel de la zona. Sigo a tu marca hace rato y me encanta cómo trabajan tal cosa. Se me ocurrió una idea: un reel mostrando tal propuesta que conecta con lo que mi audiencia ya busca. Creo que podría sumarles para tal objetivo. ¿Les interesa que les pase los detalles? ¡Gracias!
Ese molde lo cambio según la marca, pero la lógica es siempre la misma: corto, personal y con una idea clara.
Errores que matan un pitch
Los que más veo: mandar un mail genérico, hablar solo de uno mismo sin pensar en la marca, pedir plata en el primer contacto y escribir tres párrafos que nadie lee. También fallar el destinatario: si no llega a marketing o prensa, no sirve de nada. Apuntá bien antes de disparar.
Seguimiento sin ser pesada
Si no responden en una semana, mandá un mail corto recordando la propuesta. Uno, amable, y listo. La insistencia prolija abre puertas; el spam las cierra. Si tampoco hay respuesta, dejalo y probá más adelante o con otra marca. No te lo tomes personal: a veces es solo timing.
Mandar pitches da un poco de vértigo al principio, pero es la forma más rápida de dejar de esperar y empezar a elegir con quién trabajás. Tomá el ejemplo de arriba, adaptalo a una marca que te guste y mandá tu primer pitch esta semana. El peor mail es el que no se envía.
